





Casa Los Palmitos se encuentra en un enclave natural único, dentro de un amplio terreno situado en el interior del Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila. Un entorno privilegiado entre dos mares, el Mar Mediterráneo y el Mar Menor, rodeado de vegetación, montañas y suaves colinas que regalan vistas espectaculares y una sensación absoluta de calma y libertad.
La vivienda es de nueva construcción, pero ha sido diseñada respetando la arquitectura tradicional de la zona. Las fachadas blancas, los muros de piedra seca y los suelos de barro natural se integran de forma armoniosa con el paisaje. En el interior, los materiales y tejidos de tonos cálidos y naturales crean un ambiente acogedor, pensado para transmitir paz, confort y bienestar desde el primer momento.
La vivienda es de nueva construcción, pero ha sido diseñada respetando la arquitectura tradicional de la zona. Las fachadas blancas, los muros de piedra seca y los suelos de barro natural se integran de forma armoniosa con el paisaje. En el interior, los materiales y tejidos de tonos cálidos y naturales crean un ambiente acogedor, pensado para transmitir paz, confort y bienestar desde el primer momento.



a casa dispone de una zona de noche con tres dormitorios dobles, todos ellos con baño en suite, y una amplia zona de día con salón comedor y cocina americana totalmente equipada. Además, cuenta con calefacción por suelo radiante, aire acondicionado, ventiladores de techo y WiFi gratuito, garantizando una estancia cómoda durante todo el año.



La casa dispone de una zona de noche con tres dormitorios dobles, todos ellos con baño en suite, y una amplia zona de día con salón comedor y cocina americana totalmente equipada. Además, cuenta con calefacción por suelo radiante, aire acondicionado, ventiladores de techo y WiFi gratuito, garantizando una estancia cómoda durante todo el año.
El exterior es uno de los grandes protagonistas de Casa Los Palmitos. Amplias terrazas rodean la vivienda y ofrecen diferentes espacios para relajarse, contemplar el paisaje y disfrutar de inolvidables atardeceres. La piscina desbordante, con vistas infinitas a las montañas y al mar, está equipada con tumbonas y pérgolas, y se encuentra climatizada entre los meses de abril y octubre, convirtiéndose en el lugar perfecto para desconectar y dejar que el tiempo se detenga.